Best Western Vilnius

Konstitucijos pr. 14, 09308 - Vilnius
3.4

Más información sobre Vilnius

Reconocida como la ciudad barroca más bella de toda Europa, la capital de Lituania tiene todo para seducirle. Vilna, la « Jerusalén del Norte », ofrece numerosos lugares que visitar entre arte barroco y estilo medieval. Colorida, multicultural y singular, la capital lituana garantiza una estancia excepcional.


Sumérjase en el corazón de la vida local alojándose en un hotel en Vilna y disfrute de su arquitectura con la catedral neoclásica, la iglesia gótica de Santa Ana, así como la Puerta de la Aurora y el santuario dedicado a la Virgen María.


A menos de 3 horas de la capital francesa, regálese unos días de desconexión en una ciudad ecléctica de encanto sorprendente, durante una estancia en un hotel cerca del aeropuerto.


Su hotel en Vilna

Sede del Gran Ducado de Lituania, Vilna alberga numerosos edificios religiosos de todas las confesiones: judía, católica, cristiana, protestante y ortodoxa. El Palacio de los Grandes Duques es el orgulloso testigo de toda la historia de Lituania con su planta medieval y su arquitectura singular. No dude en visitarlo, aunque solo sea para admirar los numerosos objetos expuestos, como estufas de loza, tapices, joyas, armaduras y monedas. Admire la torre de Gediminas, convertida en símbolo de la independencia de Lituania.


Si cruza la puerta del Telia NonMuseum, los amantes de la realidad virtual podrán descubrir Lituania de otra manera, visitando sus principales lugares con gafas de realidad virtual.


Continúe su ascenso por la calle Pilies, o calle del castillo. Entrará en el corazón de la ciudad medieval. Bordeada de palacios y casas, esta calle es el reflejo de toda la ciudad: a la vez clásica, barroca y de estilo renacentista. La avenida Gedimino Prospektas es una arteria elegante y moderna, el equivalente de los Campos Elíseos, que le llevará hasta la catedral.


Apodada con razón la « ciudad de las cien iglesias », Vilna cuenta con un número considerable de edificios religiosos, ya sean barrocos, góticos o más modernos. Sería casi imposible visitarlos todos, pero la joya del gótico sigue siendo la iglesia de Santa Ana con su bellísimo altar barroco. Como anécdota, Napoleón Bonaparte quería desmontarla para llevársela a París, lo que demuestra cuánto merece la pena esta iglesia. Por último, la Puerta de la Aurora es un verdadero símbolo de Vilna. En ella se puede ver un icono de la Virgen María, lo que la convierte en lugar de peregrinación para muchos fieles.


Continúe por el barrio bohemio de Užupis, a menudo comparado con Montmartre. Escultores, joyeros, pintores y artistas de todo tipo han encontrado refugio aquí. De día, todo es calma, relajación y placer, con numerosos espacios verdes y el río Vilnia como telón de fondo. Pero al caer la noche, festivales, espectáculos y eventos literarios toman el relevo. En constante ebullición, el barrio siempre tiene algo nuevo que descubrir.

Cómo llegar a Vilna

2 h 30 de vuelo desde París bastan para llegar a su hotel cerca del aeropuerto en Vilna, especialmente con las aerolíneas Air Baltic o Air France.

Vilnius
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